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lunes, 12 de noviembre de 2012

Las bondades del IX Sevilla Festival de Cine Europeo

A inicios de noviembre, concretamente del 2 al 10 del mismo, tuvo lugar en la capital andaluza un encuentro ineludible para los cinéfilos. Una cita para los amantes del cine. Un lugar de armonía entre países a través del séptimo arte. En definitiva, tuvo lugar la novena edición del Sevilla Festival de Cine Europeo.

Cartel oficial del Sevilla Festival de Cine Europeo.

El término "festival" se ha adecuado a la perfección a lo que ha sucedido a lo largo de esa semana. Ha contribuido a que dicho término no se le quede pequeño, el hecho de contar con más de 140 películas de distinta procedencia de países del viejo continente. Desde Grecia hasta Francia, pasando cómo no por España, en apenas nueve días las distintas salas procedentes de recintos como el Cine Avenida o el Cine Alameda entre otros, han hecho posible el visionado de tal suma de proyecciones. De hecho, se logró que cada película tuviera al menos dos pases, facilitando la asistencia así al público que deseara ver el trabajo de los diversos directores.


Vista del cine Cinesa, situado en Plaza de Armas, uno de los habilitados para el festival.

En cuanto al responsable de la organización, de que todo marchara como es debido, se debe citar a José Luis Cienfuegos, o mejor dicho "Cinefuegos", pues cuenta a sus espaldas con 16 años de trayectoria como director de festivales fílmicos en Gijón. De donde se trajo el tiempo. Probablemente se haya notado, en algún punto concreto, la inexperiencia en el territorio sevillano; si bien no ha sido desastroso. Por citar algún desaguisado, el Casino de la Exposición, centro neurálgico de anteriores ediciones, quedaba desprovisto de actividad alguna, que sumado a su proximidad con el Teatro Lope de Vega, hace que resulte aún más extravagante tal decisión. Otro asunto, sería el de organizar algunas ruedas de prensa en el rellano del NH Hoteles de Plaza de Armas, donde a duras penas los expertos de los periódicos lograban hacerse un sitio. Cierra el ciclo de desajustes algunas proyecciones como las de la cineasta Agnés Varda o García Pelayo, que amén de no hacerse en orden cronológico, no contaba con una repetición por si a alguna persona le hubiera sido imposible acudir a la cita. O si le hubiera apetecido repetir la asistencia. En cualquier caso, salvando tales distancias, Cienfuegos ha ejecutado una maniobra digna de admiración, escogiendo por otra parte películas que en su mayoría transmitían algo, no producciones hechas a la ligera. Aunque este hecho entra peligrosamente en el terreno de lo subjetivo, de los gustos de cada crítico.

El director de la novena edición tuvo a bien de conservar diversas categorías presentes otros años, así como introducir otras nuevas que permitieran no solo el acceso a nuevos tipos de cine, sino que aportara mayor variedad. Dentro de la rama competitiva, no podía faltar la Sección Oficial con 17 películas a concurso, tales como la encargada de la apertura Fin, la doblemente premiada Eat Sleep Die o el drama The Hunt, Eurodoc de Películas de No Ficción con 11 películas como Private Universe. También se encuentra la Selección EFA, que permitía contemplar las obras que estaban seleccionadas para alcanzar los European Film Awards, en la que destacó la película Amor. La novedad, los nuevos aires, los introducirían las clasificaciones de Las Nuevas Olas, donde tendría cabida cine con nuevas formas de producción, así como Europa Junior para el público infantil y juvenil. Todo esto al respecto de las secciones competitivas, pero que no fueron las únicas, hubieron aún más para todos los públicos y gustos. Cuatro espacios para hacer honor a cuatro formas diversas de hacer cine: como se ha citado, hubo espacio para los cineastas Varda y García Pelayo, pero a través de la sección Focus Europa: Grecia y Foco Festivales Portugueses, se daba méritos a estas dos formas de hacer cine. Un cine altamente sobrio por la situación de pesimismo que pasan sus países en estos instantes. Por si no fuera bastante, esta edición guardaba un triple de ases, que toman forma en Special Screenings, categoría especialmente inquietante en su forma de plantear historias, Short Matters! la única sección dedicada en exclusiva al visionado de cortos de muy buena calidad, así como un pequeño espacio para la creación nativa, la de la propia tierra: las películas andaluzas, donde se percibía el poco capital invertido, así como el esfuerzo para que esta no fuera una causa a tener en cuenta a la hora de imprimirle calidad al rodaje. Así lo lograron. Igualmente inestimable fueron las presentaciones que tuvieron lugar en numerosas ocasiones, momentos antes de que la película presentada fuera expuesta. En estas ocasiones, un presentador acompañado del director de la película comentaba de que versaría la proyección. Dependiendo de cada persona, el director se quedaría tras la película, a modo de rueda de prensa, para resolver las dudas. Un caso de ellos fue en A night too young, donde Olmo Omerzu contestó fielmente a todo aquello que se le cuestionase.


Por si no fuera poco, Cienfuegos había preparado aún más actividades y opciones para aquel que se quedara deseoso de más. Por una parte, el Lope de Vega abría sus puertas para unas cuantas películas a comienzo de semana. Pero no sería esto por lo que destacaría el teatro, sino más bien por el acto de inauguración y por el de clausura. Citas a las que no faltó el cómico Álex O´Dogherty, así como su compañero Antonio Dechent en el primero de los dos, para amenizar dicha gala, ofreciendo un espectáculo interesante a la par de entretenido. Las estrellas y los trajes de gala no faltaron a los pies del Lope de Vega. La entrega de premios resultaba un hecho más que evidente que en cualquier celebración de este tipo no puede faltar, por lo tanto en la clausura se procedería a la entrega de tales honores.

Para los que gusten de actividades diversas más allá del fruto de las cámaras, también hubo diversos ciclos de distinta índole. En primer lugar, cabe nombrar lo que tuvo lugar en el CAS o Centro experimental y tecnológico para la cultura y artes de Sevilla. En base a lo sucedido en el Festival de Cannes del 2010 a Jean-Luc Godard, que no puedo acudir al mismo por problemas con la película que acababa de crear, Felipe G. Gil, del equipo cultural Zemos 98, comentaba lo que es la cultura libre y hacía alusión a un punto de vista crítico más allá de convencionalismos. Un particular encuentro para los amantes de la cultura en general, trátese de cine, literatura o cualquier otra rama. El cine europeo es rescatado en la Casa de los Poetas, donde le daban una alta relevancia a la construcción y elaboración de un buen guion, espacio a partir del cual parte una buena película. El ciclo contaba con dos sesiones, la primera enfocada a la razón de ser del mismo y a lo que éste supone. La segunda, la estrecha relación entre el guión y la literatura, comentando que puntos tienen en común y donde se dan la mano para conformar un buen escrito. Algo a lo que acudir si se es auténtico amante de las letras.

Si pese a todo fuera insuficiente, si aún hubiera alguien insatisfecho con lo que este festival otorga, había una baza última, un cartucho final que no se había gastado. Tenía lugar la 2ª edición Commercial Film Workshop, cuyo fin era incentivar la producción de creaciones audiovisuales de la ciudad de Sevilla de formas dispares.

Las noches tampoco quedaron vacías. Aquel que tuviera un hueco en balde en alguna de las noches de aquella semana, estaba de suerte. Los conciertos en distintos lugares de la ciudad podían amenizar un rato la velada de todo aquel que se paseara por la zona. Aunque una gran parte de ellos tuvieron lugar en la Sala Holiday, otros recintos como la Casa Palacio Monasterio acogieron encuentros de este tipo. Tendrían el honor de tocar para su público agrupaciones tales como The Milkway Express, Juan Zelada o Betunizer.

La guinda del pastel, el pespunte necesario para que este festival fuera una joya, lo aportaron las ruedas de prensa que otorgaron los directores en varias ocasiones. En este momento, estudiantes y periodistas eran iguales, sentados ante la moderadora y el director de turno, haciendo las preguntas que vieran necesarias tanto de la producción de la cinta, como del propio significado de la misma. El rechazo a estas citaciones era nulo, mostrándose siempre un grado de comprensión mutuo entre encuestadores y encuestados.


Espacio habilitado, dentro del NH Plaza de Armas, para las ruedas de prensa.

La labor de acudir al mayor número posibles de películas se vio facilitada con las acreditaciones que podían reservarse en la página web oficial. Para el público genérico se producía un descuento al otorgársele ocho películas por veinte euros, mientras que los estudiantes por el mismo precio podían ver veinte películas. Los representantes de diversos medios de comunicación, tenían derecho a acceder a cualquiera de las proyecciones y en primer lugar, así como los estudiantes, que tenían el mismo derecho pero en un segundo orden de preferencia.

El objetivo de esta novena edición ha sido muy claro desde el principio. De cara al público, tanto sevillano como europeo en general, el de entretener, hacer disfrutar en malos tiempos y a la vez, inculcar cultura a todo aquel que por los motivos que sea no se ha dedicado jamás en cuerpo y alma al cine. De cara a la ciudad, es bien sencillo: no solo el prestigio que supone acoger a todo el pueblo de un continente en un evento cinematográfico, sino la cantidad de capital que aporta y mueve el hecho de acoger a visitantes de toda Europa, así como los fondos recaudados por las entradas individuales y las acreditaciones que ha pagado el colectivo sevillano. No todo va a ser cuestión pecuniaria, pues al máximo ganador, al director que obtuviera el Giraldillo de Oro (en esta ocasión en particular, iría para Gabriela Pichler, directora de Eat Sleep Die) se le otorgaría una ayuda monetaria en calidad de servicios para la distribución de la película ganadora en territorio español.

Así con todo esto, se puede contemplar las bondades que esta entrega del Sevilla Festival de Cine Europeo ha otorgado a aquellas personas han pasado por él. Fuera en calidad de espectador, de patrocinador o de concursante, el festival ha sido un lugar de encuentro para el cine, el buen cine, que intenta alejarse de lo comercial, ofreciendo una perspectiva distinta de las historias, no ofreciendo siempre un final feliz. Comprobando el bien que ha hecho hacia todos, sólo cabe esperar a la edición del 2013, esperando que sea aún mejor, si cabe, que la del presente año.


Fuentes:
- Presencia propia a los eventos y proyecciones.
- Folleto oficial del evento.
- Fotografías y audio realizados por Salvador Belizón Campaña

domingo, 11 de noviembre de 2012

Los "Giraldillos" parten de Sevilla

El rodaje de una película, por muy arduo y complejo que éste sea, tiene un inicio y un final. Por mucho que haya costado, siempre llega el momento de decir "hemos acabado". Luego queda la edición, distribución, así como el resto de procedimientos y negociaciones posteriores a la toma de capturas. Pero eso ya es otra historia.

El Festival de Cine Europeo de Sevilla (o como diría O´Dogherty el Sevilla Festival de Cine Europeo) ha cerrado las cámaras al igual que la grabación de una película. Ha llegado su fin. Pese a ello, éste no podía finalizar de una forma tan fría como proyectar la última película del evento y finiquitar. No, había que hacer una gala donde se corroborase que este encuentro llegaba a su término. Con unos bonitos premios si son tan amables. Dicho y hecho: el acto de clausura, nuevamente en el reluciente teatro Lope de Vega, era una realidad.

Desde el mismo momento en el que el festival diera comienzo, la climatología le comenzó a hacer trastadas al infiel que osara deambular por las salas de cines hispalenses en busca de una buena cinta europea de la que disfrutar. Viendo que tal espíritu de entrega por el cine era incombustible, parece ser que la lluvia dio una tregua a los amantes del séptimo arte. Les concedió el tiempo apropiado para acceder al teatro con las mejores galas, todo ello sin paraguas y con el peinado impoluto.

El grosso del público llegaría a las puertas del recinto en torno a las nueve, media hora previa justa al comienzo del espectáculo. Por desconocimiento o a la espera de las estrellas, la cosa es que fueron pocas las personas que se aventuraron a penetrar la que pareciera una caverna sagrada, pues a la hora ya comentada, el aforo del interior era prácticamente inexistente. Nulo si ustedes desprecian los eufemismos. Las personas que poblaban las zonas colindantes se decidirían a entrar en masa traspasando los diez minutos anteriores a la supuesta hora de comienzo.

Los alrededores del Lope de Vega repletos de impaciente público.

Pese a todo, los asientos ocupados en esta ocasión fueron menor en número a la cita de apertura. Bien porque los sevillanos comenzaban a agotarse de tanto cine, bien porque los sábados tienen otras cosas que hacer, la asistencia en el Vega se resintió notablemente, particularmente en el anfiteatro y en cierta medida en el patio de butacas. 

El comienzo se haría de rogar. Las advertencias que señalan tanto los diez como los cinco minutos previos al espectáculo estuvieron desacompasados. Se dejaron oir a las diez menos veinticinco y a menos veinte respectivamente, empezando la ceremonia a las diez menos cuarto tal y como dicta la lógica. El retraso en esta ocasión se tomaría de mejor modo y con menor revuelo. Todo apunta a que fuera por la escasez de caras realmente conocidas en el panorama español, si bien las hubo dentro del ámbito europeo. Que hubiera menos espectadores implicaba proporcionalmente una disminución en la cuantía de réplicas horarias.

Pero al igual que en las películas, tarde o temprano el evento debe iniciarse. Así fue. Con un inicio rompedor y bastante más fresco que en el acto anterior, se prometía una gala más rítmica aún si cabía que la anterior. Promesa que se iría desinflando conforme avanzaba la noche. La Banda de la María ofrecía al inicio un pequeño número donde mostraban su máscara de "esquizofrenia y locura", a la par de con un buen acompañamiento musical, darle la bienvenida a un Álex O´Doghert enfundado en el traje de un gánster de los años 30. Se daba pie al acto con una puesta en escena rítmica, con bailes y demás juegos de coreografía por parte del isleño.

A la postre del preámbulo, donde no faltaron los juegos de palabras con el orden de la exposición y del nombre del evento, así como los disparos simulados de una pistola típica del disfraz que llevaba el presentador, comenzaría el grueso del acto, el motivo real de la clausura: la entrega de premios.

La categoría que rompería el hielo, por su menor prestigio en el mundo del fotograma a pesar de haber avanzado a la par de cualquier otro tipo de cine, sería la de Europa Junior. La mecánica que se llevaría a cabo sería la misma, eso sí, para todos los premios: escueta introducción de O´Dogherty, vídeo donde se recogen algunas de las escenas de la película galardonada, seguido del nombramiento del afortunado y la recogida del mismo. En el caso del premio para el cine más "joven", la ganadora fue la película Corazón de Roble, Giraldillo recogido por su director Ricardo Gómez junto al productor del filme.

Tras una pequeña confusión en la citación del premio posterior, pues de nuevo se nombró el concurso Europa Junio, llegaba el turno del galardón a la mejor película Eurodoc de No Ficción. Fue en este preciso instante cuando la alienación acudió al auditorio. Se nombraba el premio, vídeo y entrega del Giraldillo, así una y otra vez, en un total de once veces. A modo de refrigerio, el improvisado gánster junto a la banda que le acompañaba, actuaba en un pequeño coloquio más una representación posterior que no alcanzaba las cuotas de calidad y entretenimiento a las que llegaron los enrevesados diálogos, intelectuales en ocasiones, de la ponencia de la semana anterior. Por falta de preparación o por la perceptible ausencia de Antonio Dechent, la actuación de este sábado 10 resulto en ocasiones soporífera e hizo que el público acudiera en más de una ocasión al reloj de pulsera.

Al margen de la diversión del acto, lo que no se pueden olvidar son los galardones, en los que en un total de tres ocasiones subieron personajes repetidos. La entrega de premios resultaría finalmente así:

- Premio Eurodoc a la Mejor Película de No Ficción (ex aequo):
Leviathan, de  Lucien Castaing-Taylor y Verena Paravel.
Mapa, recogido por su director León Siminiani.

- Premio Eurimax a la Mejor Co-Producción Europea (ex aequo):
 Paradise: Faith, de Ulrich Seidl. Recogido por la actriz María Hofstatter.
Sister, de Ursula Meier.

- Premio al mejor actor:
Yiannis Papadopoulos, por su interpretación en Boy eating the bird's food, de Ektoras Lygizos
Lo recogió la actriz Lila Mpaklesi.

- Premio al Mejor Guión de la Sección Oficial:
 Paradise: Faith, de Ulrich Seidl. Recogido por la actriz María Hofstatter. La actriz bromeó diciendo que no volvería a ser vista en el escenario a lo largo de la noche.

- Premio a la Mejor Actriz de la Sección Oficial: 
Nermina Lukac por su papel protagonista en Eat Sleep Die, de Gabriela Pichler. Volvería a salir a lo largo de la noche.

- Premio especial Ciudad de Sevilla: 
Entrega a la polifacética María de Medeiros.

- Premio Especial del jurado de Sección Oficial:
Reality, de Matteo Garrone. Fue recogido por Emilio Oliete, director de Wanda Films.

- Premio Nuevas Olas:
Arraianos,de Eloy Enciso. Él mismo recogió el premio con admirable entusiasmo.

- Premio Selección EFA:
Amour, de Michael Haneke. Lo recoge Montxo Armendáriz, quién según sus palabras "es un honor recoger un premio que no es tuyo".

- Giraldillo de Plata: 
Boy eating the bird's food, de Ektoras Lygizos. Lila Mpaklesi volvía a hacer acto de aparición.

El máximo premio, el mayor de todos, recaería sobre una película que ya había sido premiada.

- Giraldillo de Oro: 
Eat Sleep Die, de Gabriela Pichler. Nermina Lukac subía así de nuevo para transmitir, como cabía esperar, su ilusión y orgullo por participar en una película que recibe semejante reconocimiento.


El Festival estaba a punto de finalizar. No obstante, Álex O´Dogherty pondría el broche necesario a esta gala con una interpretación musical francamente notable, en la que hubo espacio de sobra para saltos, interpretaciones melódicas, así como para algún que otro rap breve. Con tamaño cierre, cubierto de un baño de apoteosis, se daba pie a la salida masiva del público allí presente, que comenzó a aglomerarse en la salida a la espera de que los poseedores de los diversos Giraldillos se posicionaran junto al photocall. Operación cuya máxima no era otra que la captación de la instantánea de rigor por parte de los forofos y prensa a partes iguales. 

Los premiados posando gustosamente para los fotógrafos.

La película que cerró definitivamente la novena entrega del festival sería Cherchez Ortense de Pascal Bonitzer. Cinta cuyo visionado podría haber sido más próspero. No fueron pocos los que aprovecharon el descanso para fumar un cigarro...en casa.

De semejante forma, el "Sevilla Festival de Cine Europeo" concluye. Con algunas remodelaciones necesarias, cabe esperarse el décimo aniversario desde el comienzo de su existencia. Larga vida al cine europeo.

El vídeo ilustrativo que lo resume todo, aquí abajo.


Fuentes:

Presencia directa al acto.



Folleto oficial del evento

Fotografías y vídeo realizados por Salvador Belizón Campaña

domingo, 4 de noviembre de 2012

Claqueta y acción: relato de una inauguración

No suele ser demasiado común que en Sevilla llueva de una forma tan impactante, pero aquella tarde era una excepción. El viernes dos de noviembre fue algo sorprendente, aunque no se trate exclusivamente de la lluvia. Lo que realmente hacía peculiar aquel día, era la apertura, el comienzo de lo que se convertiría en la novena edición del Festival de Cine Europeo de la ciudad. Un auténtico milagro que se sigan legitimando eventos de tamaña envergadura y relevancia a nivel de Europa, en unos tiempos donde la economía azota hasta el más pequeño brote de ilusión, la más mínima brizna de motivación. La más pequeña de las semillas de la iniciativa. Pese a todo, allí en el Teatro Lope de Vega, colindante al Casino de la Exposición, se aglomeraba una masa de espectadores tan impacientes como mojados. Expectantes a la llegada de sus compañeros de butaca, ansiosos para que diera comienzo el espectáculo. Los medios de comunicación harían eco y recopilarían toda la información e imágenes posibles y pertinentes. Canal Sur televisión se situaba en el rellano del edificio acogiendo a los invitados y captando el momento.

El Lope de Vega tenía luz propia, como si de una luciérnaga o estrella se tratara. Las bellas lámparas proporcionaban la luz idónea a modo de introducción a una ensoñación. Si desde la planta baja era un deleite observar semejante estructura, desde la altura que proporcionaba el anfiteatro, la vista quedaba aún más maravillada si cabía. La estrechez de las filas de asientos quedaba rápidamente recompensada por el gusto y el asombro que suponía contemplar el telón con la proyección del nombre del evento, con el atrezzo sacado directamente de los carteles publicitarios. Y por supuesto, del propio interior de teatro.

Interior del Lope de Vega momentos antes del acto inaugural.
El patio de butacas enardecía a cada instante, así como el curioso espectador de las alturas. A cada poco rato entraba un grupo de personas que comentaba lo que esperaba de la edición presente, donde sentarse, palabras exhaladas que ayudaban a darle vida al recinto. Un lugar que poca falta le haría el ruido que por aquel entonces asomaba, una vez los presentadores dieran paso a su juego de palabras y buen hacer.
No obstante, lo mejor para el ojo curioso estaba por llegar. Los allí presentes se asomarían con expectación al ver a personas del cine tan emblemáticos como el director Jorge Torregrossa (del cual se expondría al finalizar el acto su película más reciente, Fin), actores y actrices de la talla de Clara Lago, u otros personajes de la talla de Cayetana Fitz-James, más conocida como Duquesa de Alba.

Cayetana de Alba junto a su marido disfrutando del evento.

La apertura fue acogida por un público enteramente entregado que se comportó con una etiqueta tan brillante como sus vestimentas. Eso sí, la impaciencia y nerviosismo previos ayudaron a que esta situación fuera una realidad. La inauguración del festival tenía previsto iniciarse a las 21,00 horas, llegando a comenzar finalmente a las 21,30 h. Comprensible que tras aquella larga espera, el público estuviera expectante e inquieto por contemplar que se le iba a ofrecer. La cuenta atrás, citadas en dos ocasiones con los diez y cinco minutos previos, aumentaron esta sensación.

Al fin, comenzaba la gala. La Santa Leone Orchestra suponía el punto de inflexión ante lo anodino de los más de 30 minutos de espera. La agrupación de Andrés Herrera "Pájaro" daba paso, tras su melódica actuación, a los presentadores del evento y del momento. Un españolizado Antonio Dechent, junto a un bilingüe Álex O'Dogherty, daban la bienvenida a un público entregado y concentrado. Previo al vídeo de presentación de las secciones del festival, hubo tiempo de sobra para el humor, alguna situación cómica, así como al esparcimiento en general. Cambios de guion, comentarios indirectos al inglés de Dechent son algunos de los meros ejemplos con los que ambos agilizaron la presentación, hecho que ya de por sí resulta complicado normalmente, pero que lograron con creces.

Tras el vídeo de apertura, comentaban las premieres, estrenos y otras características generales con las que contaba el festival. De forma clara y ágil, siguiendo en la línea de la hora que duró el acto, los actores explicaron también las secciones y cuáles serían las competitivas, las que optaban a ganar algún concurso. Tras el audiovisual que ejemplificaría lo citado, salieron a la palestra los miembros del jurado, así como la traductora Concha Ortiz, haciendo las veces de portavoz del nombrado jurado la actriz Laia Marull.

Como figura principal de Sevilla, Juan Ignacio Zoido no podía fallar a la cita. Tal fue así, que la entrega del premio "Giraldillo" la realizó él. En este caso, la galardonada fue Agnés Varda, consagrada cineasta con una amplia trayectoria fílmica a sus espaldas. La máxima representante de la Nouvelle Vague subía al escenario con una amplia sonrisa de plenitud, emoción transmitida no exclusivamente por el premio que iba a recibir, también por el emotivo vídeo realizado por el equipo del festival. Aún así, una mujer con tantas aptitudes como ella no iba a dejar pasar la oportunidad de dejar su marca personal en su participación. En un más que aceptable español, la cineasta, artista y fotógrafa como a ella le gusta ser llamada, se permitía lanzar un feroz comentario disfrazado con un manto de suavidad. "Gracias por este Giraldillo, que es una guerrera y tiene nombre de hombre". Ahí es nada.

Hilarante y musical fue el nombramiento de los patrocinadores, proceso que en cualquier otra tesitura supondría un instante de auténtico sopor, ello implicó una representación con rimas, una bandurria y maracas.

El fin de la apertura se comenzaba a masticar en el ambiente. Pero aún quedaba cierto material que exponer. Antonio Egea junto a sus compañeros realizaba una exposición donde dejaba claro la calidad del cine andaluz al citar La voz dormida y Grupo Siete como dos de las mejores películas europeas. Pese a todo, probablemente el año venidero no haya filmaciones andaluzas al no haber capital en las arcas de los productores, según comentaba el exponente.

Tras esta intervención, sí que llegaba el final. Torregrossa dedicó unas palabras repletas de ilusión al público presente, así como la presentación de la mitad del elenco de su película. La gran ausencia fue Maribel Verdú, que falló a la cita por problemas personales.

Llegó la hora del cierre. Con el desparpajo que había caracterizado al evento, Dechent y O'Dogherty cerraba el acto inaugural mostrando las bondades y productos con los que contaba el festival del presente año, invitando además a acudir al visionado de la película posterior. El filme hizo gala de su nombre, pues eso fue lo que supuso: en el descanso previo a Fin, gran parte del público asistente dio por finalizada su función en Lope, su papel había concluido. De tal modo, el patio de butacas quedó notablemente vacío, lo suficiente como para que los que gozaron la presentación en las capas más altas del teatro, se permitieran bajar y disfrutar del proyecto de Torregrossa en el patio.

La película española ponía el punto y final a la ceremonia, evento que pese a comenzar tardíamente, fue muy pronto cuando comenzó a repartir alegrías entre los espectadores. La promesa de una gran semana de cine en la capital hispalense, estaba servida.

Aquí les dejamos con un vídeo resumen del acto inaugural.



Fuentes:

Presencia directa en la ceremonia

http://festivalcinesevilla.eu/

http://www.blogdecine.com/festivales-y-premios/el-festival-de-cine-europeo-de-sevilla-se-ha-inaugurado-con-la-proyeccion-de-fin

Fotografías y vídeo realizados por Salvador Belizón Campaña